El portafolio exige una reflexión, ya que la persona que lo elabora tiene que pensar acerca de su proceso de enseñanza-aprendizaje y sobre cómo lo ha llevado a cabo. Este proceso reflexivo va unido a una autoevaluación, ya que el pensar sobre cómo se ha aprendido implica adentrarse también en los aspectos positivos y negativos de ese proceso de aprendizaje, por tanto, se produce un auto-análisis.
Quien elabora un portafolio tiene la posibilidad de mostrar sus problemas y progresos, por lo tanto, tiene la oportunidad de desarrollar una evaluación auténtica. Supone además un aprendizaje del aprendizaje que realizan otras personas, al conocer sus logros y además, sus dificultades.
Mi narración
Con muchas expectativas llegué a este curso que proponía una manera innovadora de evaluación y entré a la ronda de mate y presentaciones y empecé a trabajar mientras empezábamos.
La primera tarea fue crear este blog que ha modo de diario diera cuenta continua de la elaboración del portafolio. Ya había hecho un blog para un curso anterior, así que intenté probar nuevas herramientas; los trabajos de mis compañeros aumentaban la apuesta de aventurarme a lo desconocido y me daban ganas de saber hacer eso que hacían. Fue el momento más frustrante porque nada me salía o perdía lo hecho después de varias horas de trabajo. Con la contundencia de la página en blanco, acepté mis limitaciones, fui a lo seguro y subí el blog a la wiki: mi portafolio estaba en proceso.
A medida que hacía, haciendo comprobé que un portafolio no es difícil de elaborar y que con las pocas herramientas informáticas que tenía lo podía hacer.
Conocí en el camino nuevas herramientas a iniciativa de la docente (como Wordle o Lino-it) y de mis compañeros (como Glogster o Prezi). También instalé Jing (gracias por el dato en el foro) y pude subir la nube de palabras al blog. Como evidencia me quedan algunos engendros a modo de borrador con los que deberé seguir trabajando y la nube flotando por encima de todos ellos.
Disfruté de los foros y participé todo lo que pude, aunque no tanto como me hubiera gustado o se merecían las intervenciones de mis compañeros. Me queda el sabor dulce de la generosidad de todos por un dato, una idea, un comentario oportuno sobre el trabajo propio o ajeno.
Leí la bibliografía y la releí después para buscar una cita significativa para adherir al mural colaborativo. Encontré claridad en los autores y una serie de aplicaciones posibles para el portafolio; sin embargo, no logré elaborar propuestas propias y aplicaciones para el aula que no estuvieran pegadas a otros materiales que sumé a los ya dados. Me faltó tiempo para la reflexión más profunda.
Ansío la llegada de las netbooks a la escuela y el vértigo de los cambios que se avecinan.
Mirando para atrás y viéndome en el punto exacto en que me detengo ahora, reconozco que el punto no es final sino comienzo con perdices quizás
La primera tarea fue crear este blog que ha modo de diario diera cuenta continua de la elaboración del portafolio. Ya había hecho un blog para un curso anterior, así que intenté probar nuevas herramientas; los trabajos de mis compañeros aumentaban la apuesta de aventurarme a lo desconocido y me daban ganas de saber hacer eso que hacían. Fue el momento más frustrante porque nada me salía o perdía lo hecho después de varias horas de trabajo. Con la contundencia de la página en blanco, acepté mis limitaciones, fui a lo seguro y subí el blog a la wiki: mi portafolio estaba en proceso.
A medida que hacía, haciendo comprobé que un portafolio no es difícil de elaborar y que con las pocas herramientas informáticas que tenía lo podía hacer.
Conocí en el camino nuevas herramientas a iniciativa de la docente (como Wordle o Lino-it) y de mis compañeros (como Glogster o Prezi). También instalé Jing (gracias por el dato en el foro) y pude subir la nube de palabras al blog. Como evidencia me quedan algunos engendros a modo de borrador con los que deberé seguir trabajando y la nube flotando por encima de todos ellos.
Disfruté de los foros y participé todo lo que pude, aunque no tanto como me hubiera gustado o se merecían las intervenciones de mis compañeros. Me queda el sabor dulce de la generosidad de todos por un dato, una idea, un comentario oportuno sobre el trabajo propio o ajeno.
Leí la bibliografía y la releí después para buscar una cita significativa para adherir al mural colaborativo. Encontré claridad en los autores y una serie de aplicaciones posibles para el portafolio; sin embargo, no logré elaborar propuestas propias y aplicaciones para el aula que no estuvieran pegadas a otros materiales que sumé a los ya dados. Me faltó tiempo para la reflexión más profunda.
Ansío la llegada de las netbooks a la escuela y el vértigo de los cambios que se avecinan.
Mirando para atrás y viéndome en el punto exacto en que me detengo ahora, reconozco que el punto no es final sino comienzo con perdices quizás




